“El error de las utopías consiste en dar por hecho que todo será perfecto. La perfección tal vez sea la definición, pero somo humanos, y llevamos con nosotros nuestro propio dolor, nuestros errores, nuestros celos, nuestras penas. No podemos desprendernos de nuestros fallos, aunque aspiremos al paraíso, y por eso plantear una nueva sociedad sin tener en cuenta la naturaleza humana equivale a condenar esa sociedad al fracaso.”
Y puede que estés
pensando “¿Y cómo es eso? Si yo no pienso las cosas mal” Dejame decirte que sí,
puede que estés pensando las cosas mal.
Puede que estés pensando mal cuando te decís a
vos misma/o “hago todo mal”, “me sale todo mal”.
Puede que estés pensando mal cuando te decís “qué
desastre soy”, “Quién querría a alguien tan desesperante como yo”.
Es seguro, de hecho, que estás pensando mal.
Cada palabra hacia vos misma/o, que implique una actitud tan irritantemente
negativa, es un mal pensamiento. No hay forma de que realmente estés haciendo
todo mal, que te esté saliendo todo mal, que seas un total desastre, y por
sobre todas las cosas, no hay forma alguna en la que alguien no vaya a
quererte.
¡Mirate! Si sos arte,
y el arte siempre es precioso. No es perfecto, probablemente, pero siempre es
precioso. Y cada vez se hace más precioso a medida que vas descubriendo un
detalle nuevo; un rinconcito de luz que antes no habías notado.
A cada instante te genera más paz
mirarlo, hasta el punto de querer llorar de alegría, de pensar que no debe
existir otro arte igual en el mundo.
Seguro hay alguien, por
ahí, en este mundo, que está esperando con ansias poder descubrir tu arte y
sentirlo. Y ese alguien, es un vos tuyo tratando de darse una oportunidad. De
hacerte comprender que vales tanto o más de lo que crees. De hacerte sentir que
mereces todo el amor que das al mundo. De hacerte entender que cada vez que
sonreís, el sol siente que se apaga un poquito, porque la luz que nace de tu sonrisa,
es siempre más brillante.
Mirate, aprende a
mirarte. Aprende a mimarte, a quererte. A ponerte en primer lugar, de vez en
cuando, cuando lo necesites, cuando lo quieras. No pienses que amarte lo
suficiente es egoísta. Porque, si ante todo, vos no te amas lo suficiente ¿Cómo
crees que el amor ajeno puede alcanzarte para curarte todas esas heridas
abiertas? ¿Cómo pensas que el amor ajeno va a alcanzar cuando no es suficiente
el que vos misma/o te debes?
Ya sabes que no es un
desafío fácil, que cuesta, que a veces te detiene y te hace pensar que estás actuando
como un idiota tratando de hacer algo por vos misma/o. Pero no te detengas. No
dejes de pensarte, está vez, de un modo distinto; de un buen modo. Date la
libertad de auto-pensarte, de auto- definirte, de saber que todas las
características que tenes te hacen increíblemente única/o. Y si hay cosas que
te desagradan de vos misma/o, en primer lugar, no reniegues de ellas, porque en
parte, sos vos. Aceptalas y abrite a la posibilidad de cambiarlas. Y
felicitate de vez en cuando.
Cambia tu pensamiento. Cambia tu perspectiva.
No sos lo que otros dicen que sos. No sos lo que otros dicen que tenes que ser.
No sos lo que fuiste. Sos y vas a ser, lo que quieras ser de vos misma/o.
ir
olvidar
dejar atrás
no volver
ni retroceder
ni un solo paso atrás
no mirar lo que ya fue
lo que no
o lo que pudo
hasta que ya no duela
recuperarse
armarse
volver a nacer
a ser
sanar
volver a empezar
una dos mil veces más